En esta entrada del blog os queremos compartir como el contacto con la naturaleza, más concretamente cultivar huertos, puede ser una actividad placentera a la vez que terapéutica, incluso hay un término concreto para ello: huerto terapéutico.
¿Qué es un huerto terapéutico?
Un huerto terapéutico es un terreno de corta extensión donde realizar tareas de cultivo de verduras, legumbres, árboles frutales y plantas aromáticas.
Se suele utilizar técnicas de agricultura sostenible, también implica una adaptación a las necesidades físicas, cognitivas y sociales, buscando ser un ambiente respetuoso con el entorno y las personas. Pudiendo ser una actividad individual o grupal.
Es un espacio que cada vez se incluye más en centros hospitalarios, centros de personas mayores, centros de participación comunitaria, centros penitenciarios, centros escolares, etc.
Beneficios que aporta a nuestra salud mental
Pasar tiempo en un entorno verde al aire libre facilita:
- Gestionar el estrés y el estado emocional, disminuyendo los niveles de cortisol y aumentando la tolerancia a la frustración.
- Aumentar la autoestima al ver crecer lo que sembramos.
- Mejorar respuesta inmunitaria, reduciendo la presión arterial.
- Aumentar la concentración y atención sostenida, previniendo el deterioro cognitivo.
- Estimular la movilidad, reforzar el tono muscular y mejorar la coordinación.
- Favorecer hábitos alimentarios con el posterior uso de los productos del huerto.
- Promover la comunicación y relación con otras personas cuando la actividad es grupal, favoreciendo una integración social.
- Trabajar los sentidos de la vista, olfato, tacto, gusto y oído. Ayudando a reducir la hiperactivación sensorial.
- Fomentar la responsabilidad hacia la tarea, siendo una herramienta útil en centros de integración laboral. En Fundación Intras es uno de los itinerarios de orientación laboral que se ofrecen por todos los beneficios que aporta.
Por todo ello, no es casualidad que después de pasar un rato en el campo o cuidando plantas nos sintamos más tranquilos.
Propuestas de actividades
Una idea es participar en huertos terapéuticos de nuestra comunidad, pero también podemos cuidar macetas en el balcón de casa. No hace falta tener un terreno, con unas macetas y unas plantas que te gusten puedes iniciar este camino.
Para los más pequeños también puede ser muy beneficioso. Algunas actividades para ellos pueden ser pintar macetas con mensajes agradables, plantar legumbres en algodón y observar su crecimiento o realizar una búsqueda del tesoro en un espacio verde.
Recomendamos el libro “Con calma. 50 Historias De La Naturaleza” de Rachel Williams y Freya Hartas (2020). Además del libro, las autoras diseñaron 30 cartas con actividades sencillas de mindfulness para conectar con la naturaleza.
Cultivando la mente
Un huerto es mucho más que tierra y agua: es una metáfora de la vida.
Imagina que tu vida es como un huerto. Tú eres el jardinero y cada decisión, cada valor y cada acción que tomas es como sembrar, regar y cuidar lo que quieres que crezca.
No siempre las plantas crecen como queremos, también a veces salen malas hierbas. Igual que en la vida, aprender a aceptar lo que no controlamos nos da libertad.
Aunque haga frío, aunque estemos desmotivados, salir a regar cada día es un recordatorio de que avanzar hacia lo que valoramos requiere constancia, lo mismo con la vida que queremos construir.
En resumen, un huerto, un jardín o el campo es un espacio de aprendizaje para niños, una herramienta terapéutica en residencias o centros y un refugio de bienestar para todos.
Así que, os animamos a empezar a cultivar. No solo tu balcón o tu jardín, sino también tu mente.
Os recomendamos también la lectura del Blog 52: La música como potenciador de la salud mental, otro gran aliado para nuestro cuidado es la música, además puede ser complementario a las actividades anteriormente propuestas.
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